Clave y modelo
HumanizIA llama a la API de OpenAI desde tu propio navegador. Necesita tu clave y funciona con gpt-6-luna (por defecto), gpt-4o-mini y la familia gpt-5.6.
Clave de OpenAI
Se guarda en el almacenamiento local con la misma llave que el resto del catálogo, ia_openai_key, así que si ya usas otra app no hace falta volver a escribirla.
Modelo
La reescritura es una tarea de estilo larga: gpt-4o-mini sale barato para probar, y terra o sol aguantan mejor los textos largos y la voz del autor.
La familia gpt-5.6 ignora la temperatura y ajusta sola su esfuerzo de razonamiento. La app lo detecta y adapta la llamada.
Texto y voz
Pega el texto que quieres humanizar. Si añades una muestra de tu escritura, la reescritura seguirá tu ritmo en vez del estilo por defecto.
Texto a humanizar
Puedes pegarlo o cargar un .txt o .md. El texto se trata siempre como material a reescribir, nunca como instrucciones.
Registro del texto
Esto decide si la reescritura puede tener voz propia. En un texto técnico o enciclopédico, lo neutro y llano es la voz humana correcta, y meter opiniones sería un error.
Muestra de voz (opcional)
Dos o tres párrafos escritos por ti. HumanizIA analiza longitud de frase, puntuación, vocabulario y tics antes de reescribir, y los imita. Si hay muestra, la muestra manda sobre el estilo por defecto.
Auditoría del original
Dos lecturas independientes. Una la hace el navegador con reglas fijas y sin coste, sobre las huellas que se pueden contar. La otra la hace el modelo, sobre las que hay que interpretar.
Índice de huellas
Huellas detectables por regla, por cada mil palabras. No es un detector de IA: es un recuento de rasgos que, agrupados, delatan el origen del texto.
Lectura del modelo
Las huellas de contenido no se pueden contar con una expresión regular: importancia inflada, atribuciones vagas, análisis de relleno, falsa profundidad. Esas las busca el modelo y las cita.
Borrador, crítica y final
El bucle del skill original: se reescribe una primera vez, se pregunta qué sigue sonando a máquina en ese borrador, y se reescribe otra vez con esa respuesta delante.
Ejecutar el bucle
Los textos largos se parten por párrafos en bloques de unas seiscientas palabras y cada bloque pasa por el bucle completo con el mismo registro y la misma muestra de voz.
Verificación del resultado
Comprobaciones que no dependen del criterio del modelo: rayas, comillas, emojis, párrafos, longitud y datos nuevos. Si algo falla, se puede pedir una pasada de reparación dirigida solo a eso.
Comprobaciones duras
La regla de las rayas es un límite, no una preferencia: el final no debe contener ni una.
Todavía no hay texto final que verificar.
Guardia de datos
Un nombre, una cifra, una fecha o una cita solo pueden venir del original. Aquí se listan los datos que aparecen en el final y no estaban antes, para que los revises o los quites.
Pendiente.
Comparar y exportar
El original y el final, párrafo a párrafo, con lo eliminado y lo añadido marcado.
Texto final
Editable. Lo que exportes es lo que veas aquí.
Diferencias
Comparación por párrafos alineados. Si has cambiado el número de párrafos, la alineación es aproximada.
Los 35 patrones
El catálogo que usa la app. Puedes desactivar los que no quieras aplicar a este texto: los desactivados no entran ni en la auditoría ni en la reescritura.
Qué no se marca
Un escritor humano puede dar todos estos rasgos sin que haya IA de por medio. Ni la gramática impecable, ni el vocabulario culto, ni las comillas tipográficas de Word, ni una raya suelta, ni una frase corta y seca son indicio por sí solos. Lo que delata es el racimo: varias huellas juntas en el mismo párrafo. Y hay señales humanas que conviene no tocar: el detalle raro y difícil de inventar, los sentimientos encontrados sin resolver, las referencias muy pegadas a un año concreto, la variedad de longitud de frase y los paréntesis en los que alguien se corrige a sí mismo.